Por ello, el PNUD participa activamente en la prevención del suicidio y, junto con ONUSIDA, la agencia ha estado financiando un proyecto de Línea Directa de Prevención del Suicidio y del VIH desde 2020. Esta iniciativa fortalece la capacidad de AREV y ACIFVH para ayudar a más personas transgénero que enfrentan problemas de salud mental y que buscan ayuda. Cuando se detecta una necesidad de ayuda terapéutica (ansiedad, depresión severa, intentos de suicidio), los agentes telefónicos les derivan a psicólogos que pueden ofrecerles servicios profesionales adaptados a sus necesidades.
Dar visibilidad y promover la inclusión de la juventud trans haitiana es otra línea de acción de Kay Trans. Dave, Catalina y Semi saben por experiencia lo crucial que es recordar a los jóvenes trans que no están solos. Los tres intercambian miradas astutas y sonrisas al rememorar un punto de inflexión en sus vidas: el día en que la activista por los derechos de las personas transgénero Yaisah Val apareció en la televisión, dándoles una chispa de esperanza. Su aparición en televisión resonó con fuerza en Haití, un país donde las personas LGBT y, más específicamente, las personas trans tienen muy poca o nula presencia mediática.
“No hablaba con nadie. En un momento de mi vida, pensé que estaba sola en el mundo. Antes de eso, no conocía el término "trans", aunque en el fondo sabía que era una mujer. Cuando era niña, pensaba que era gay. La sociedad me decía constantemente que era gay por mi amaneramiento. Fue gracias a Aisha que pude aprender terminología sobre género e identidad sexual'', recuerda Catalina.
El conocimiento de su propia identidad transgénero, sumado a los diferentes tipos de violencia y abuso que estaban experimentando, hizo que los tres abandonaran sus hogares y llamaran a la puerta de Kay Trans. Dave se había convertido en el objetivo de hombres armados en Cité Militaire, uno de los barrios sensibles de Port-au-Prince, mientras que Catalina soportaba abusos físicos recurrentes por parte de su propio padre.