Se estima que la humanidad genera anualmente 2,240 millones de toneladas de residuos sólidos urbanos. Gran parte de estos residuos son residuos orgánicos, esto es, que tienen la propiedad de desintegrarse rápidamente, transformándose en materia orgánica. Separar estos residuos de otros tipos de residuos sólidos, permite aprovecharlos mitigando así su contribución a la triple crisis planetaria: el cambio climático, la pérdida de biodiversidad y naturaleza, y la contaminación.
Con el objetivo de enfrentar esta triple crisis, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) está trabajando en la prevención y reducción de la generación de desechos. En el marco del primer Día Internacional de Cero Desechos, presentamos a continuación un caso exitoso de manejo de desechos sólidos orgánicos en América Latina y el Caribe.
En Honduras, la ciudad de Comayagua, se posiciona como referente en esta materia. Desde el año 2012, con el lanzamiento de su primer Plan de Gestión de Residuos Sólidos, que se han mantenido esfuerzos políticos y técnicos constantes. La inversión en la socialización de los planes, así como en la educación en los centros básicos de la ciudad han permitido una concientización de la población y una apropiación de esta visión de largo plazo.
Los desechos de verduras, frutas y restos de comida de diferentes mercados de la ciudad, los de la chapia y poda de sus áreas verdes, los lodos residuales del rastro municipal y los residuos orgánicos de empresas del sector agroalimentario, son trasladados hacia las instalaciones del Vivero Municipal, dónde entran en un proceso de compostaje. Así, la iniciativa se inscribe en el marco de la Economía Circular: se trata de fomentar un modelo económico y productivo en el que los bienes se producen, se consumen, se reciclan y se vuelven a producir, a consumir, a reciclar y así sucesivamente.
Al ingresar al Vivero Municipal, los residuos son pasados a través de una maquina picadora. Esto acelera el proceso de descomposición en un 30%. Si se opta por una técnica térmica, los residuos se colocan luego por capas en bultos planos que se humidifican y voltean con regularidad para homogeneizar el proceso de descomposición térmica. Entre esos momentos, los bultos se cubren con lonas grandes. Después de 75 a 90 días, el material está listo para ser tamizado, almacenado y usado como abono orgánico.
Además del compostaje térmico, el vivero utiliza el “lombricompostaje”. Las lombrices, al consumir los desechos, oxigenan la materia, evitando la necesidad de volteos manuales. Este método no emite gas, lo cual es más amigable con las y los trabajadores municipales y con el combate al cambio climático. Sin embargo, la descomposición toma más tiempo que el método térmico (aproximadamente seis meses).
“Nosotros procesamos [en el vivero] una cantidad de 140 mil libras al año de desechos orgánicos. Con eso producimos 70 mil libras al año de abono orgánico, de las cuales 20 mil resultan del lombricompostaje. El fin de la Alcaldía es ser el ejemplo para que las personas tengan consciencia de la importancia de separar la materia orgánica de la basura.” - Carlos Gaitán, Responsable del Vivero Municipal de Comayagua
El proyecto COPs4, impulsado por la Secretaría de Recursos Naturales y Ambiente (SERNA) de Honduras, en conjunto con el PNUD y con financiamiento del Fondo Mundial para el Medio Ambiente (GEF, por sus siglas en inglés), acompaña a la Alcaldía en todo este proceso. Se encarga, entre otros, de brindar apoyo especializado de laboratorio para establecer la calidad nutritiva del material producido e integrar esta corriente de residuos dentro del alcance del Plan Director de Residuos Sólidos de Comayagua como una línea de acción.
El abono generado por el Vivero Municipal es usado para el mantenimiento de las 47 áreas verdes municipales, incluyendo el Estadio Municipal y su extensa superficie de gramaje. Sirve también para producir nuevas plantas como maderables, ornamentales de sombra y frutales por semilla. Este abono orgánico ha permitido eliminar por completo la compra de agroquímicos por parte de la alcaldía, generando ahorros sustantivos para esta institución pública, además de preservar los suelos y las aguas subterráneas del municipio.
Parte del abono orgánico también se vende a empresas locales como suplemento nutricional para cultivos con enfoque hacia la producción orgánica. Esto genera ingresos adicionales que se pueden invertir en el crecimiento de la capacidad instalada para compostaje del vivero. En este momento, se estima que solamente entre un 5 y 10% de los desechos orgánicos son recogidos en Comayagua, lo cual deja mucho espacio de crecimiento a este proyecto.
“Con esta iniciativa, se está logrando posicionar a Comayagua como una ciudad verde y sostenible a nivel nacional e internacional, lo cual es nuestro objetivo a futuro. El manejo de los residuos sólidos es un pilar fundamental de esta estrategia y la actualización de nuestro Plan Municipal de Gestión de Residuos Sólidos con el apoyo de SERNA y del PNUD, que se hará este año, vendrá a reforzar esta ambición”, señala la Ingeniera Martha Mayes, Jefa de la Unidad Municipal Ambiental de Comayagua.
El PNUD acompaña iniciativas de manejo de desechos a nivel mundial, desde India con el manejo de desechos plásticos, a Malaui con la lucha contra la disposición indiscriminada de residuos en espacios abiertos, pasando por Bahamas con el manejo de desechos marinos post desastre. A través de estas, se aborda la triple crisis planetaria, protegiendo el medio ambiente, mejorando la seguridad alimentaria, la salud y el bienestar humano.
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