“Los desechos como botes, automóviles y refrigeradores pueden liberar sustancias químicas tóxicas en la cadena de suministro de alimentos, contaminando el medio ambiente natural o chocando contra los arrecifes de coral y otros ecosistemas como los manglares, afectando su regeneración y las poblaciones marinas”, enfatizó Juliette Deal, quien dirigió los esfuerzos de gestión de escombros del gobierno entre 2020 y 2021 con el apoyo del PNUD.
Además, pueden obstruir los corredores de navegación, dificultando la evacuación y el tránsito de embarcaciones personales que ayudan en los esfuerzos de recuperación, así como de las embarcaciones de carga.
La remoción de escombros, tanto bajo el agua como en tierra, fue por lo tanto, una prioridad para la recuperación posterior al huracán y una necesidad imperiosa para el mundo submarino así como para la vida y los medios de subsistencia locales.
Para orientar en la eliminación segura de los desechos presentes en el medio marino y en asociación con el Gobierno e IDEA Relief, el PNUD financió una Evaluación Rápida de Desechos Marinos para determinar el volumen, el tipo y la ubicación de los potenciales peligros.