En 2015, los wampís se constituyeron como nación autónoma y fundaron el GTANW, basándose en el Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo. Teófilo Kukush, que ha dedicado su vida a proteger los bosques, fue elegido máximo representante de la Nación Wampís desde el 2021 hasta 2026. En su natal Morona, en Loreto, lo esperan su esposa y sus cuatro hijas, mientras él viaja por las comunidades ejerciendo sus funciones.
“Nosotros venimos luchando porque nuestro territorio permanezca sin contaminación, para que nuestro bosque siga existiendo para las próximas generaciones”, dice Teófilo Kukush, pamuk de este gobierno territorial autónomo.
Conservar los bosques no es tarea fácil. A diario se enfrenta a madereros ilegales que depredan árboles de cedro, caoba, tornillo y otras especies. Esto genera degradación en los bosques y causa la pérdida de su valor ecosistémico y económico. Además, facilita la deforestación porque, con la tala, se van abriendo y extendiendo caminos, chacras y otros espacios.
Los ríos tampoco están a salvo. La minería ilegal que usa mercurio, cianuro y otros químicos daña la salud, extermina bosques y contamina ecosistemas ribereños. La expansión de áreas agrícolas, para monocultivos o agricultura de subsistencia, también causa pérdida de bosques y degradación. Según la Estrategia Nacional sobre Bosques y Cambio Climático, las causas directas de la deforestación están relacionadas principalmente con la expansión de la agricultura y la ganadería, seguidas por la minería ilegal, entre otros.
Por si eso fuera poco, los derrames de petróleo tienen efectos devastadores en el ecosistema. En 2018, la comunidad nativa Mayuriaga, ubicada cerca al río del mismo nombre, sufrió el derrame de ocho mil barriles de crudo. La tragedia que cambió la vida de Mayuriaga es narrada en un informe del Instituto de Defensa Legal (IDL). Pero no es el único caso. En el Lote 64, situado en la zona del Pastaza y del Morona, las tensiones continúan por el rechazo al oro negro.